Ibercaja Patio de la Infanta

Ibercaja Patio de la Infanta

Protegido en el interior de la sede central de Ibercaja como si de una perla se tratara, el Patio de la Infanta fue construido a mediados del siglo XVI y aún se conserva como una valiosa joya del arte renacentista aragonés.

Echando la vista atrás

En 1549 el comerciante Gabriel Zaporta encargó la construcción de un palacete renacentista como regalo de bodas para su esposa. En el interior del palacio se encontraba un suntuoso y acogedor patio con una profusa decoración repleta de símbolos.

A lo largo de los años, el palacio vivió tiempos de esplendor y sirvió como residencia para infinidad de personajes ilustres además de albergar la Escuela de Bellas Artes y el Casino de Zaragoza, pero con el paso de los años fue cayendo en el abandono y comenzó a alquilarse por partes.

En 1894 el palacio sufrió un incendio devastador y quedó prácticamente en ruinas, por lo que decidieron demolerlo y vender los restos. Un anticuario francés compró el patio, que fue desmontado en piezas y trasladado a París para convertirse en parte del escaparate de su tienda.

Afortunadamente, en 1958 Ibercaja decidió comprar el patio para llevarlo de vuelta a casa, devolviendo a Zaragoza una pequeña parte de su esplendor.

El patio de un vistazo

Al contemplar la decoración con calma, nos encontramos con auténtica poesía hecha escultura. El patio fue diseñado cuidando cada detalle en un despliegue ornamental que pretendía hacer alarde del nivel social de sus antiguos dueños.

Las atrevidas paredes de color rojo del hermoso Patio de la Infanta están decoradas con 8 tapices de los siglos XV al XVII que fueron elaborados en Flandes y Bruselas.

Actualmente el Patio de la Infanta está dedicado a la celebración de diferentes actividades y exposiciones temporales.

Horario

De lunes a sábado: de 11:00 a 14:00 y de 17:00 a 21:00 horas.
Domingos y festivos: de 11:00 a 14:00 horas.

Precio

Adultos: 2 (2,20 US$).
Menores de 18 años y mayores de 65: 1 (1,10 US$).